
Cuando vemos las fotografías de gente en condiciones de vida adversas, lo primero que pensamos es en el descaro de los gobiernos y en lo injusto que el mundo es. No nos damos cuenta, pero estamos "asimilando" su modus vivendi y reinterpretándolo a nuestro concepto de bueno o malo.
Pero la verdad es que las culturas son tan diferentes en el mundo, que lo que puede ser un anuncio espectacular de pobreza para unos, es vida cotidiana para otros. Y lo que puede ser una opulencia increíble para otros, para aquellos puede ser un simple commodity.
La historia nos marca y da forma a nuestras interpretaciones de la vida.
En américa latina, asociamos el buen vivir con la armonía en vivienda. Espacios bien definidos y ratificación total de nuestra individualidad. Yo soy yo, no la comunidad. Casa es mejor que departamento.
En China comunista, aunque espacio aún hay, los diferentes regimenes políticos y la saturación demográfica crearon algo no tan dramático como la supresión del yo, pero definitivamente una colocación del individuo pasos atrás del colectivo. El trabajo se mezcla con la casa tanto como para tener la cuna del bebé en la misma habitación donde tienes la materia prima para tu taller de metales.
Aquí es donde entra el pensamiento latinoamericano: "es que son pobres, por qué criticas??" Esto pensaré, y acto seguido me sentiré culpable de hacer la crítica/observación.
Pero la realidad es que si visitas la casa/taller de la cuna, muy probablemente te encuentres en el segundo piso uno o dos cuartos vacíos. En asia el espacio es colectivo, y la ratificación de identidad del individuo se da más por la comunidad a la que pertenece que por la delimitación de su espacio personal.
Conozco una fábrica de productos electrónicos en China, donde la dueña vive en un departamento muy nice en la calle más céntrica de su ciudad, está por comprarse un BMW 7 y el último contrato cerrado es de unos 7 u 8 millones de dólares. Sin embargo, su señora madre vive en el terreno de la fábrica, en una parte baldía, y utiliza parte del terreno para sembrar sus vegetales. Los dos cuartos donde vive (cocina y recámara) tienen para mí un aspecto tan paupérrimo, que la primera vez que los ví pensé que eran una parte abandonada de la fábrica. Sin embargo, la señora ahí vive, cocina para su hija, y todos los días a las 6 pm unas 4 ó 5 personas se acercan a comer, en una sucursal de su campo, de su origen.
En nuestro espacio, sería inconcebible y hasta maldoso tener a tu progenitora en una chozita al lado de tu fábrica mientras manejas un bmw (!), pero la verdad es que si la identidad propia marca en parte nuestra conducta, la dueña la obtiene con su depa, y la señora madre la obtiene con la continuación de lo que fue su papel comunitario. Los satisfactores occidentales no aplican, y no es sinónimo de crueldad o ingratitud. Es cultura.
Influencia y aspiración mueven nuestra cruzada por la identidad, donde emulamos a los role models a veces elegidos por nosotros mismos, otras colocados inteligentemente por agencias especializadas.
Escrito por Giovanni Salinas, 8:18 AM | link
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